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2016: Año decisivo para el país

FOTO DE VINICIO CASTILLO SEMAN PARA ARTICULO

Por: Vinicio A. Castillo Semán.
Ha iniciado el año 2016. Quiero en este artículo transmitirle a mis lectores y a la opinión pública en general mis convicciones acerca de lo decisivo que será para el país este año, en el cual dentro de cinco meses se celebrarán, por primera vez en veintidós años, elecciones presidenciales, congresionales y municipales de forma conjunta y el mismo día.

El proceso electoral que se avecina no es uno de los tradicionales que hemos celebrado en los últimos cincuenta años. Se trata de una consulta al pueblo, en la que un presidente procura reelegirse, después de reformar la Constitución como un traje a la medida, subvirtiendo el orden constitucional y a través de un método espurio de compra y venta de voluntades en el Congreso, como denunciara recientemente el ministro de Energía y Minas, Antonio Isa Conde.

El presidente Danilo Medina se embarcó en ese proceso reeleccionista, burlando su propia palabra y echando los escrúpulos al zafacón, sobre la base de ofertarle a las potencias extranjeras que él y su gobierno están dispuestos a entregar la soberanía dominicana para facilitar los planes de fusión con el Estado fallido de Haití y el establecimiento de un Estado Binacional.

El presidente Medina y su primer ministro, Gustavo Montalvo, han mantenido la frontera dominicana abierta, permitiendo una invasión masiva de haitianos ilegales. Desconociendo sus propias palabras en el Congreso Nacional el 27 de Febrero, estableció una política de cero deportación de ilegales y ejecutó, a través del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, la peligrosa tarea de otorgar estatus legal e identidades falsas a más de 288,000 haitianos, lo que sin dudas representa uno de los más graves peligros que haya enfrentado la nación en toda su historia.

El presidente Medina quiere probar en estas elecciones en que busca su reelección, que el pueblo no objeta su plan haitianizante, su política de frontera abierta y el establecimiento del Estado Binacional, cuyas gestiones abiertamente ya han iniciado con sectores privados y la Comunidad Internacional. Danilo Medina pretende imponerse con el apoyo de las potencias y de la Comunidad Internacional para abrir el camino de la fusión sobre la base de una legitimación electoral. Probar en las urnas que quienes hemos defendido la soberanía nacional y contrariado la agenda LGTB y Pro Aborto de la Embajada Norteamericana, somos en realidad una minoría en esta nación.

Lo que va a estar en juego el 15 de mayo de 2016 es probar en las urnas el tamaño real de la corriente entreguista y haitianizante, pro abortista, pro educación sexual depravada para nuestros jóvenes, pro matrimonio gay, y la que está decidida a enfrentarla con valor y determinación.  Nunca proceso electoral alguno había tenido en el trasfondo, de manera directa, la suerte de los valores cristianos de la sociedad dominicana, a la cual se le quiere imponer desde fuera, con la complicidad de peones políticos del patio, costumbres  desviadas que nada tienen que ver con su esencia cristiana.

La Fuerza Nacional Progresista (FNP) y el Polo Soberano emprenden este 2016 un camino difícil, pero crucial para la suerte del país. Representar en la boleta electoral los valores más preciados de la dominicanidad de nuestros padres fundadores y de nuestros héroes restauradores, será una honra histórica, independientemente de los resultados electorales. Igualmente, representar en la boleta 10, azul, de la Fuerza Nacional Progresista (FNP) la única opción electoral que defiende la vida desde la concepción hasta la muerte; que se opone a la legalización del aborto; que se opone al libro de Profamilia; que se opone al matrimonio gay, en defensa de los valores cristianos, será una honra todavía mayor, porque es y será una misión en la que estaremos acompañados por Dios, frente al mal y la perversión que representan las corrientes externa e internas que pretenden convertir a la sociedad dominicana en una sociedad de pervertidos y abortistas.

Estoy consciente que el reto del año 2016 no será fácil.  Sólo la firmeza de nuestras convicciones y la determinación de defender a la patria que nos vio nacer nos hace ver pequeño cualquier desafío, sin importar el tamaño en que se nos pueda presentar, a riesgo de nuestros propios bienes y vida. El ejemplo a seguir, el que debe vivir en nuestra conciencia, es el que nos enseñó Juan Pablo Duarte: “Por desesperada que sea la causa de mi Patria, siempre será la causa del honor y siempre estaré dispuesto a honrar su enseña con mi sangre.”

Nuestro Himno, en una de sus estrofas, nos enseña: “Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil, si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril”. El pueblo dominicano será arquitecto de su propio destino. Le tocará a él, que es el soberano, decidir su suerte.  Nuestra misión como candidato a Senador del Distrito Nacional y de todos los candidatos de la FNP y el Polo Soberano es darle la opción clara y definida de lo que estamos representando en este proceso.

Confiamos en el patriotismo del dominicano; en la fe y convicciones cristianas. Estoy seguro que por dinero y poder que tenga el proyecto reeleccionista de Danilo Medina, la Mano Poderosa del Señor despertará, como ya lo ha venido haciendo, a este pueblo y lo hará reaccionar ante el peligro que pone en juego su supervivencia. La facción traidora y antinacional, que además promueve los antivalores cristianos, será derrotada en este año 2016, año decisivo para el país.

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