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¡El actual escenario nacional se presta!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Aunque muchos no quieran aceptarlo en este país, por inconsciencia, o conveniencias personales, es indudable que, el panorama actual en que vive la sociedad dominicana, plagado de corrupción por doquier, la falta de institucionalidad fehaciente, desorden descomunal – con autoridades más que cuestionables en sus ejercicios -, delincuencia, criminalidad, y narcotráfico a granel, requiere de la instauración de un régimen de fuerza para poder enmendar, sin importar que sea de derecha o de izquierda, si es que aún queda algo de esa última.

Nadie podrá lograr nada bueno aquí, siguiendo los mismos paradigmas del ya canceroso sistema de la democracia representativa, regenteado por todos estos políticos corrompidos y antinacionalistas, vendedores de la soberanía nacional, con la proclama y respaldo de un poder económico empresarial viciado, que no les importa que a las grandes mayoría nuestras se las acabe de llevar el diablo.

De acuerdo con  lo que sostienen algunos investigadores con nivel sobre la historia nacional, en esta nación están dadas hoy las mismas condiciones reinantes, y quizás hasta más acentuadas aún, que cuando Rafael L. Trujillo, alcanzó el poder (1930), propiciadas por la misma clase política de aquella época, tal cual  es lo mismo que viene ocurriendo entre nosotros en la actualidad.

Si alguien en realidad está promoviendo la instauración de un nuevo régimen dictatorial corrector en este país, son los mismos políticos predominantes, con sus desaprensivas acciones generalizadas, como los abusos innegables en contra de la población.

Cuánto viene ocurriendo aquí, incluido el dañoso flagelo de la inseguridad ciudadana, donde a cualquiera  se le quita la vida para robarle un teléfono celular, o cualquier nimia prenda preciosa que se exhiba, tal ha venido pasando con mayor ahínco últimamente,  sin que correctivo alguno se advierta por parte de las autoridades, se le tiene que buscar la manera de ponerle fin. Ni siquiera los anillos de graduación universitaria se pueden llevar hoy. ¡Insoportable se torna la situación!

Y, no es cierto que, todo este grupo de busca cuartos, que dizque son demócratas, y que han estado dirigiendo los destinos nacionales durante los últimos lustros, como de los nuevos que aspiran a montarse en ese mismo tren, les está preocupando situaciones como las descritas. Y, por supuesto, nada van a hacer para corregir ese despreciable escenario.

¿Por qué en realidad? En razón de que, todos cuántos puedan alcanzar el poder bajo el  actual esquema de la llamada democracia representativa, al igual que los anteriores alzados con el mismo, habrán de sumir compromisos con los grupos regentes, que les atan de manos y pies, para introducir los correctivos pertinentes, como el promover el cumplimiento de las leyes vigentes en esta nación.

Solo alguien que logre escalar hasta la primera magistratura del Estado nuestro, sin ataduras de ningún tipo, podría hacer lo que en verdad se debe, pensando en la salvaguarda de soberanía nacional; en lo calamitoso y comprometedor para la nuevas generaciones del alegre endeudamiento externo en que se ha venido incurriendo; el combate frontal a la corrupción estatal rampante; y,  la imprescindibilidad del orden y el respeto social, como el retorno de la seguridad ciudadana local que merece este  país.

Es innegable que, esta nación ha venido  confrontando últimamente una delicada y peligrosa situación, a la que de forma muy atinada se refirió el editorial del periódico “El Día”, en su edición de fecha 14-1-16, bajo el título: “La nueva realidad”, cuya introducción vale la pena transcribir  aquí:

“En el país se recurre a eufemismos cuando no se quiere poner el dedo sobre la llaga. En ese orden, a toda la descomposición social que vivimos, que incluye, auge del narcotráfico, asaltos, muertos que aparecen con disparos en la cabeza en lugares inhóspitos, se le llama “nueva realidad”.

La pregunta procedente que asalta sería: ¿la “nueva realidad” se va a continuar aceptando tal cual, o se procurará cambiarla? De procurar hacerlo, nunca podrá ser bajo las normas del sistema democrático representativo.

Eso debe estar bien claro. Ya aquí los males están muy profundos,  por lo que requieren de “cirugías mayores”, cuyas  herramientas mas apropiadas, no se tienen bajo esa forma de gobierno.

Finalmente, y a propósito de lo expresado, cabría incluir aquí también, el párrafo con que se concluye un importante artículo relacionado con la temática, escrito por el señor Samuel Santana, que intituló: “El gobierno que necesita el pueblo”, en el medio “HOY”, edición de fecha 16-1-16, página 9ª.

“Eso es lo que necesitamos: un Presidente y un gobierno que haga devolver lo robado al pueblo, que pare la malversación y que limpie el sistema judicial, los estamentos militares y todas las instituciones y dependencias del Estado”.

Solo le faltó incluir que, salvaguarde siempre la soberanía nacional; que procure no estar hipotecando el país; y, que trate de recuperar la seguridad ciudadana.

¿Se podrán lograr todas esas cosas, con lo que tenemos actualmente? ¡Ni oníricamente pensando!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.worldpress.com

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