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A los 44, Tiger Woods sufre más por el físico que por los resultados

En el campo de Muirfield Village Golf Club, de Dublin, Ohio, el estadounidense Tiger Woods logró pasar con mucho suspenso el corte clasificatorio del torneo Memorial, del PGA Tour, y el argentino Emiliano Grillo sumó una segunda frustración consecutiva en el circuito. Los estadounidenses Ryan Palmer y Tony Finau están al tope tras la segunda jornada, con 135 golpes (-9), y uno de ventaja sobre el español Jon Rahm.

 

Woods vio peligrar seriamente su continuidad en el torneo. No obstante, dos birdies providenciales en los hoyos 7 y 8, cerca del cierre de su recorrido (salió por el 10), terminaron por darle con lo justo el pasaje al fin de semana, en una segunda vuelta de 76 (+4) y un total de 147 (+3). Después de un buen comienzo con el birdie en el par 3 del 12, se complicó con bogeys en el 13, el 15 y el 17. Sin encontrar respuestas en su juego, el californiano siguió hundiéndose con un doble bogey en el 1, más tropiezos en el 2 y el 6. Pero aquellos aciertos en el par 5 del 7 y el par 3 del 8 le otorgaron el alivio de quedar entre los 65 primeros.

 

“No estaba moviéndome tan bien como quería hacerlo, pero como no podía retroceder [en el tablero], no podía despejarme. Fue un poco difícil”, describió, insatisfecho, Woods, que finalmente quedó entre los que pasaron a las dos ruedas finales, al caer la tarde. Debió esperar hasta la conclusión de la jornada, varias horas después de concluir su vuelta matinal, para saber si continuaba en el certamen. Ya el primer día había deslizado un “me sentí oxidado”. Y este viernes profundizó: “La verdad es que envejecer no es divertido. Al principio de mi carrera pensaba que eso era bueno porque los años me permitían mejorar, pero ahora sólo intento aguantar”.

 

El ex número 1 del mundo y ganador de 15 majors, de 44 años, volvió a la competencia luego de cinco meses. “Espero seguir aquí”, fue lo último que dijo luego de completar su turno, con la incertidumbre sobre el corte, que se proyectaba en +2 o +3. Sigue, aunque con lo justo.

 

“No tengo la misma resistencia que antes, cuando me entrenaba duramente. La rigidez en la espalda vuelve en cada calentamiento previo a jugar. Va a suceder más veces que las que no. Los últimos cinco años han sido difíciles y he pasado por todo esto”, señaló. El norirlandés Rory McIlroy, líder del ranking, compartió el juego con Woods y reconoció haberlo visto realizar algunas muecas de dolor. “Pero que en ningún momento puso excusas”, destacó el europeo.

 

Actualmente 14º en el ranking mundial, Tiger ya ganó cinco veces este torneo (1999, 2000, 2001, 2009 y 2012) y parece lejos de lograrlo por sexta vez en esta ocasión. Y por ende, también de quedar solo en la cima de los golfistas que más títulos suman en la historia, un récord que comparte con Sam Snead, dueño de 82 trofeos.

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