La Opinión

Abner Villavicencio presenta obra aportes de las cooperativas a la paz social

Por: Emilia Santos Frías/

¡Que inmensa alegría siento al poder compartir con ustedes amables amigos, amigas, en este mayo hermoso, lleno de flores, colores, aromas y la dicha de ser madre, la noticia del nacimiento de un nuevo hijo, pero esta vez, del vientre de un gran amigo: el fotógrafo, Abner Villavicencio, un hombre solidario; familia; amigo del amigo; llano; cooperador; guía y sabio en sus sugerencias.

 

“Muchas riquezas en manos de pocos es injusto y esta inequidad social produce violencia”. Así inicia la obra Aportes Cooperativos a la Paz Social, presentada en abril del año en curso, por el reconocido fotógrafo y profesor, Abner Villavicencio, periodista de larga data; quien en siete capítulos y 143 páginas, nos relata cómo desde su génesis las cooperativas han sido plataforma para educar, apegadas a valores como la solidaridad, la educación, que es un derecho fundamental; la autogestión, cooperación y equidad social, para fomentar nuevos cooperativistas en el mundo.

 

Su autor, un cooperativista por más de 50 años, nos narra además, en Aportes Cooperativos para la Paz Social, la historia de las primeras cooperativas del mundo, el desarrollo cooperativo, la Revolución Industrial,  y los primeros vestigios de cooperativismos en la República Dominicana, como alternativa económica, resistente en tiempo de crisis, como ahora que atravesamos la pandemia del Covid-19. También, hace hincapié en cómo nace la desigualdad social; que no coexiste en este importante asociación:  “en la era primitiva no exista desigualdad social ni explotación, debido a la cooperación simple en el trabajo, entre las personas. No había Estado”.

 

“Con la propiedad privada nació  la desigualdad social y engendró la explotación que dio origen a  la esclavitud y  a la descomposición social de la sociedad en clases. Así surge el Estado”. De igual forma, la obra resalta como nuestros pobladores aborígenes, Los Taínos, fueron cooperativistas, al utilizar el trabajo colectivo.

 

Asimismo, cuenta además, que en el valor humano  moral y social de la cooperación, no se compite en el trabajo; nadie gana individualmente, sino en colectividad, siempre tomando en cuenta que “aquel que coopera, recibe cooperación”, porque se trabaja para el desarrollo de la comunidad.

 

Según narra el comunicador social, las cooperativas, constituyen organizaciones de personas que se unen para hacer frente  a necesidades y aspiraciones económicas, sociales, y culturales. Hoy existen como las agrupaciones de capital solidario, sin fines de lucro, con más socios en el mundo. Actualmente posee 800 millones de personas, quienes hacen aportes a la paz social en cinco de los siete continentes existentes; produciendo el 50 por ciento de los productos alimenticios que consume la humanidad. Siendo el vehículo por excelencia para la generación de riquezas y erradicación de la pobreza.

 

Aunque existen cooperativas en todos los ámbitos de la economía, alimentos, salud, industria…, porque han estado desde siempre vinculadas a  todos los medios de producción, es desde 1900 que existen en el ámbito financiero o de créditos. Siempre abrazadas a valores, principios, significado y símbolos, que como parte de su labor social, contribuyen continuamente a educar su membresía, garantizando así este derecho fundamental, indica el profesor Villavicencio.

 

En este libro el reconocido fotoperiodista, nos recuerda que en nuestro país es pionera la cooperativa de Manoguayabo, Boya, Monte Plata y otras, las que fueron enfática con su compromiso con la comunidad, y a medida que prosperaron, se fortalecieron con ellas también las comunidades donde cohabitan. Siendo su fundador  junto a un grupo de buenos dominicanos y buenas dominicanas, el sacerdote John Hearvey Steele, concedido como el Padre Pablo.

 

En esta líneas agradezco al querido Abner Villavicencio; gracias por tu aporte, justo en un momento en que los pobladores del mundo, debemos aprender a cultivar la paz en todos los ámbitos de nuestras vidas; a emprender, y reactivar la economía-social. Gracias por también darnos un poquito de tu talento; por los sentimientos benignos que compartimos, tú disciplina, persistencia personal y profesionales. Puedo asegurar que  tu aporte en tiempo de COVID-19, es un manual norte, que nos adentrará a vivir la filosofía de la paz social, esa que el predicas cada día con ejemplos.

 

Tu obra, Aportes Cooperativos a la Paz Social, servirá de apoyo a las y los estudiantes, como bien apuntas, y también, a quienes ejercemos profesiones humanistas y nos introducimos cada día en el enriquecedor mundo del cooperativismo. Enhorabuena! Invito a las amigas, a los amigos lectores, a comprar y leer este tomo, con el que de seguro, aprenderemos además, a potenciar la distribución de la riqueza humana, natural, medioambiental, económica y colectiva, que poseemos.

 

 

 

Hasta pronto.

 

santosemili@gmail.com

 

La autora reside en Santo Domingo, Rep. Dom.

 

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

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