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¡Cualquiera va como candidato!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Aunque muchas personas probablemente no lo quieran entender así, los grandes problemas que han venido azotando a esta nación durante los últimos lustros, obedecen, principalmente, a la cualquierización electiva que la Carta Magna permite entre nosotros, en términos de la escogencia de personas no aptas en realidad, para un efectivo manejo de la cosa pública a nivel nacional.

Aquí, cualquier “pelafustán”, como dice un connotado comunicador nuestro, puede aspirar a la presidencia de la República; a ser senador, o diputado ante el Congreso Nacional; cuando no, alcalde, regidor, o ministro de la entidad estatal que sea.

Sí, basta con solo saber leer y escribir, aun sea malamente, para poder optar por esas posiciones. Nada más se requiere en adición de apoyo político dentro del burdo negocio de los partidos reconocidos dentro del ruedo local, como del apoyo de los grupos económicos regentes, y la proclamación de los “chupamedias” de estilo, busca lo de ellos.

Penoso y deprimente resulta el percatarse de la cualquierización fehaciente que se  ha venido verificando en el país, con casos muy excepcionales, de cara a los comicios electorales que habrán de celebrarse en mayo del presente año, en que tantas pseudos figuras políticas se están presentando como candidatos y candidatas a todos los cargos electivos nacionales existentes.

La gran mayoría de ellas, son personas con muy pocos prontuarios aptos para los desempeños pertinentes. Algunas ni siquiera son conocidas en los patios de sus casas; y, sin embargo, están “tiradas a la calle al medio”, promoviendo fervientemente sus candidaturas políticas.

Muy pocas son las esperanzas que se pueden cifrar con respecto a toda esta caterva de políticos aspirantes a ser elegidos. Se prevé entonces que, el país continuará pisando los mismos senderos inciertos, desesperanzadores por completo como hasta ahora, caracterizados por: la corrupción estatal administrativa, el endeudamiento público, la falta de institucionalidad,  delincuencia, criminalidad, narcotráfico, y consumo de drogas, entre otras cosas.

Según la Constitución de la República, para el único poder del Estado nuestro en que se requiere de un titulo académico de orden profesional – licenciado o doctor en Derecho -, es el Judicial, aunque, acompañado, como es bien sabido, de un buen lustre político en lo personal, sin el cual difícilmente se pueda ser designado dentro de ése, por quienes tienen a su cargo disponerlo. ¡Hay que imaginarse entonces!

En realidad, y sin pesimismo alguno, de continuar así, nuestras esperanzas de salir a flote como país, ¡son muy pocas! Las estipulaciones constitucionales relativas tienen que ser revisadas y modificadas, a los fines de procurar mejores desempeños públicos.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

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