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De Barry Goldwater a Donald Trump

FOTO DE JESUS M. GUERRERO

¿Quién  fue Barry  Goldwater?, Sirvió en el Senado estadounidense durante 30 años. Ganando reconocimiento por su fuerte ideología conservadora, perdió la campaña de 1964 para la presidencia ante Lyndon B. Johnson, en un desplome electoral sin precedentes.

Para muchos es el ideólogo de las posturas actuales del Partido Republicano. Al pensar en un paralelismo entre estos dos hombres, Goldwater y Trump,  me viene a la mente la frase: “En política en ciertas ocasiones el silencio es más elocuente que las palabras”.

Representaba Arizona en el Senado con una fuerte ideología conservadora que lo caracterizaba,  fue contrario de la tendencia del gobierno pequeño y rechazo absoluto del colectivismo.

Fue crítico de los sindicatos como base de poder político y la ayuda exterior, denunciando presupuestos desequilibrados. Su naturaleza franca lo convirtió en una estrella del Partido Republicano.

¿Qué decir de Donald Trump?, un hombre conocido por su estrafalario estilo de vida y forma de hacer negocios. Magnate de los bienes raíces, hizo pública su ambición de lanzarse al ruedo presidencial desde hace algunos años y ahora logra el “crossover” del mundo de los negocios a la política con su eslogan “Make America Great Again”. Su campaña presidencial se caracteriza por ataques constantes y frontales contra sus contrincantes, con comentarios salidos de tono y demás yerbas aromáticas.

Huelga decir que ambos hombres han tenido cierta similitud en sus actitudes respecto al GOP (Grand Old Party) es una forma para referirse al Comité Nacional Republicano. Goldwater atacó fuertemente al GOP y por igual Trump en estos momentos tiene una relación de amor y odio, más odio que amor con el GOP. Al punto de que hubo rumores de un posible fraccionamiento del Partido Republicano de ser Trump el candidato en los comicios presidenciales.

Hay diferencias bastante claras entre Goldwater y Trump, pero al mismo tiempo su manejo en materia de relaciones públicas hace difícil encontrarlas. Mientras Goldwater dejo sus posiciones claras en su manifiesto “La conciencia de un conservador”, Donald Trump no tiene una formación ideológica y ni siquiera política.

Pero su principal semejanza, no es más que esa actitud de ser confrontadores por excelencia. Cosa que perjudicó las aspiraciones de Goldwater incluso antes de lanzarse al ruedo presidencial. Tan solo dos decisiones fueron el principio del fracaso, su postura ante dos logros claves en la década de los años 60, el tratado para la prohibición de las pruebas nucleares de 1963 y la ley de los derechos civiles.

Con estas posturas dignas de un troglodita asumidas por Barry Goldwater fueron la condena de su ilusión de posicionarse en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Y solamente aseguró el apoyo del sector radical de las bases de su partido, cosa que no lo benefició. Los dirigentes republicanos calificaron las declaraciones de Goldwater de peligrosas y atemorizantes, como fueron Nelson Rockefeller, John Linsdsay y muchos otros.

Tal cual sucede en estos momentos con Donald Trump y Mitt Romney que están enfrentados. Aunque uno pensaría que esto debilitaría la pre-candidatura de Trump, ni siquiera le ha restado un punto porcentual. Donald Trump será el candidato presidencial republicano.

Pero tendremos que ver si podrá soportar las embestidas de los demócratas, porque llegara debilitado al torneo electoral estadunidense. Citando al mismo Goldwater:

“Mis adversarios construyeron una caricatura de Goldwater y la utilizaron tanto mis dos principales oponentes republicanos como el señor Johnson en la campaña de las elecciones generales. Esta caricatura fue construida sobre la base de un tipo que era un gatillo fácil y el hombre que despedazaría las tarjetas de seguridad social. Las dos premisas eran totalmente falsas. Pero esta cuestión comenzó en las elecciones primarias, y por más que lo intente fue imposible borrarla, fue una campaña basada por completo en el temor”.

La imagen de gatillo fácil de Donald Trump ha sido edificada por él mismo y el equipo de Hillary Clinton o de Bernie Sanders, cualquiera que sea el candidato demócrata sabrá utilizarla para enfrentar a Trump.

Todo por el simple hecho de que en política, la percepción en ciertos casos tiene mucho más peso que la verdad.

Por: Jesús M. Guerrero.

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