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De la televisión a la Alcaldía del Distrito Nacional. ¡Qué salto, “mamacita”!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Nunca se van a resolver los problemas municipales de la jurisdicción de que se trata en Dominicana, mientras se estén buscando para ocupar tan importante posición edilicia, a “programeros”, cantantes, y pseudos humoristas – los precedentes que complementan están frescos -, que siempre han vivido de la pantalla chica, y del cuento, como popularmente se dice, habiendo en este país tantos profesionales con méritos acumulados,  capacidad y experiencia sobradas, para ocupar ese cargo.

¡Sí!,  tenemos entre nosotros gente de sobra, con aptitudes en todos los órdenes, que bien podrían reordenar esta ciudad, y corregir los innúmeros problemas sanitarios que se tienen; modificar o construir un nuevo alcantarillado pluvial, como arreglar las aceras y contenes en franco deterioro, que “demeritan” tanto la ciudad.

En fin, imponer además los respetos requeridos, y el cumplimiento de las ordenanzas debidas que se dicten;  contribuir  a la solución de los tantos inconvenientes municipales que vienen acosando a esta sociedad capitalina, sin esperanzas aún de que se puedan resolver.

En adición, dar el prestigio que debe tener la suprema posición edilicia, tanto a nivel local como internacional, que no se lo ha dado ninguno de los que tradicionalmente  han  venido ocupándola durante los últimos lustros. Independientemente de cualquier tipo de simpatía política o no, hay que aquilatar previamente méritos acumulados, y las capacidades requeridas personalizadas, para el desempeño de tan alto cargo.

Por lo regular, aquí siempre se ha creído que la misión principal de las alcaldías es recoger basuras, como el firmar los famosos contratos de servicios para tal actividad, que siempre conllevan la llamada “ración del boa” en favor de algunos personajes envueltos.

Ese es un problema que, por la forma en que se ha venido manejando, nunca lo han podido resolver en Dominicana. Los desperdicios por doquier, son los primeros adornos que pueden observar los turistas que visitan esta nación.

En conexión con esa concepción alegre, es que los partidos políticos nuestros de ordinario han procurado proponer electoralmente para el cargo a personas conocidas públicamente nada más, sin importar que reúnan condiciones o no, para hacerse cargo de la posición; pues, lo que se anda es en busca de votos para ejercer dominio, y  no es del ofrecimiento de reales servicios municipales eficientes y oportunos a la población.

Y esas, de llegar, se limitan a mal recoger los desperdicios que se acumulan, y no siempre; sembrar árboles por doquier, peguen o no; como, a la realización de lujosas obras pantallas: auditorios para espectáculos artísticos, en que se mueven cuartos, gimnasios, parque de luces, mientras los barrios carenciados sufren apagones sin piedad,  espacios playeros de temporada (Semana Santa) en pleno Malecón de la Capital, etc.

Es obvio que, de todas esas cosas  se infiere la obtención pingues comisiones.  Son realizaciones que normalmente se otorgan de grado a grado, a gente del mismo entorno político, como a patrocinadores y proclamadores de campaña electoral, buscando reciprocar favores.

Obviamente, esos no son los roles de un buen síndico o alcalde. Las ejecutorias realmente importantes y de trascendencia para la ciudad se dejan de lado, como son por ejemplo, el cuido, la higiene, el orden, la protección, y la conservación sacrosanta de los cementerios públicos, entre otros.

Por igual, mucho menos caso merecen las diagramaciones debidas en cuanto a los espacios públicos utilitarios; como, la reingeniería necesaria siempre, en relación con el tránsito vehicular, ocurriendo lo mismo con el peatonal; ni, la preservación de las áreas públicas requeridas importa, incluidas las verdes, en la medida en que la ciudad crece.

Claro, es que no hay aptitudes ni actitudes personales,  amén de que escasea la voluntad política, para un desempeño de ese tipo. Y, si eso es a nivel del Distrito Nacional – la Capital de país -, ¿qué se puede esperar para sus municipios, como en lo concerniente a los pueblos del interior?

No obstante, el pueblo se deja embaucar cada vez, y continúa votando por gente que no califica para ocupar la posición de alcalde del Distrito Nacional, como de sus municipios, y pueblos del interior del país;  Luego, llueven las quejas ciudadanas a granel.

Ahora se habrá de presentar una nueva oportunidad, en la que se puede recapacitar, y escoger lo que realmente valga la pena. No es cuestión de imagen pública en televisión, ni le regalitos pendejos, como demagogias baratas, solo para allantar.

El pueblo tiene que  exigir a los partidos políticos locales la oferta electoral de recursos humanos óptimos para los puestos electivos todos; no es lo que solamente a ellos convenga.

¡Qué se vote en mayo 15, pensando en el 17 de agosto del presente año! ¿En qué nuevo puede pasar a partir de ese día, o seguir ocurriendo, con las autoridades edilicias que se elijan?

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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