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Definitivamente, los tapones vehiculares demandan urgente solución en “Dominicana”

A pesar de las afectaciones que se puedan producir, en términos del jugoso negocio de los combustibles para los diversos sectores que participan, incluido el estatal, como de aquellos que se dedican al expendio de piezas y accesorios para vehículos de motor, a los taponamientos de automóviles en nuestras vías de tráfico, hay que procurar buscarle rápida solución.

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Inúmeras son las razones que convergen en la caótica situación del tránsito local. La verdad es que, no se puede salir en un vehículo a las calles y avenidas de la ciudad capital, y menos durante las horas pico.

Se tienen serios inconvenientes, tanto los conductores como aquellas personas que son transportadas, y que deben estar en determinados lugares a horas fijadas con antelación, tales son los casos de horarios de trabajo, asistencia a las aulas académicas, citas médicas, etc.

En el tenor de lo que se trata, son muchas las personas entre nosotros que tienen la impresión de que, independientemente del gran exceso de vehículos que hay en nuestro parque vehicular, y la poca prevención de los dominicanos en cuanto a ser puntuales, que salen siempre a última hora, como se dice popularmente, hay muchos de esos taponamientos de vehículos que son provocados adrede, por los beneficios comerciales, e impositivos que se derivan de los mismos.

Es posible que aquí se consuman más galones de combustibles durante esas varadas de automóviles encendidos en nuestras calles y avenidas, que durante el tránsito libre. También, que una mayor cantidad de vehículos resulten afectados en su funcionamiento normal, incluidos los calentamientos de los motores.

De ahí, el que no se haya procurado tener una eficiente y bien controlada, como coordinada semaforización vial, ni agentes de la AMET que oportunamente intervengan en su defecto. Todo lo contrario, suficientes evidencias se tienen de que ese personal lo que de ordinario hace, es interferir con los mandatos electrónicos, automáticos de esos aparatos, y situarse ellos a dirigir subjetivamente el tránsito, provocando mayores inconvenientes, por la ineptitud ostentada, como los “medalagarismos” que se notan. ¡Y, sabrá Dios, qué otras cosas subyacen!

Muchas veces se ha denunciado ese accionar cuestionable por parte de algunos de esos servidores públicos, que se supone deben velar porque las cosas mejoren en ese orden, y no contribuir a dañarlas más. Pero, ¡qué va!, nadie interpone sus buenos oficios en pos de las enmiendas debidas. ¡Todo continua igual!

No se está tomando en consideración un factor de muy alta peligrosidad, que también gira en torno a esos embotellamientos de vehículos, y que son los riegos probables que pueden correr algunas personas, que con urgencia tengan que ser trasladadas a un centro asistencial por algún problema súbito de salud, desde sus viviendas, o cualquier percance que se le presente, encontrándose varadas dentro del “molote” de carros.

Respecto de los tapones, finalmente se debe decir que, ahora se ha agregado un nuevo ingrediente, que se reporta muy beneficio para otro sector laboral de nuestra sociedad.

Según un amplio rumor que se ha hecho público, y puesto a circular rápido, algunos de los taxistas pertenecientes a una nueva empresa del ramo, que desde hace poco viene operando en el país, y en cuya escala tarifaria por el servicio ofrecido se contempla parcialmente el cobro por minutos de utilización a los usuarios de las unidades, ciertos conductores no evaden las aglomeraciones, pudiendo hacerlo, sino que a propósito, procuran introducirse en las mismas para que el tiempo corra bastante, y así poder cobrar más dinero a los clientes que son víctimas.

Luego van y celebran sus desaprensivos comportamientos, cuando se reúnen a departir con los demás compañeros de labores. “Piqué bastante bien con la persona de que se trate”, es lo que dicen descaradamente.

El enterarnos de esa nueva forma de abuso en contra de quienes le hacen el favor de darles trabajo, nos hizo recordar el decir de un amigo: “la especulación, los robos, y la corrupción, comienzan por nosotros mismos, los de abajo, y luego nos quejamos, cuando otros de mayor nivel ocupacional nos hacen víctimas de esos males”.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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