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¿Dónde ubicar los aspirantes a dirigir destinos nacionales cualesquiera?

Hay políticos, tanto a nivel local, como internacional por supuesto, que son noticias, que merecen se escuchen sus planteamientos, y ofertas electorales a las poblaciones. Mientras que, también se tienen otros que dan asco sus pronunciamientos, y abiertas demagogias, no creíbles ni por ellos mismos.

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

No es tan difícil detectar a ambos. ¡No!, solo hay que reparar en cada uno de los buscan alcanzar cualquier primera magistratura de un Estado, con cierta atención, y de forma imparcial por supuesto; sin dejarse cegar por prebendas nimias o sobornos. Aquilatarles como personas, y las intenciones que dejen entrever.

Comprobado está que, político no puede ser cualquiera, como es lo que mucha gente entiende, y se lanza a ese ruedo en busca de los beneficios que, muchos o pocos, genera ese ejercicio; o, de hacerse rico con facilidad, y prontamente.

Los políticos tienen que ser personas con formación de todo tipo; individuos (hombre o mujer) que dominen el arte de convencer; que logren aglutinar gente a su alrededor; y, sobre todo, adeptos incondicionales.

Se necesita para tal desempeño de sólidas condiciones; entre ellas, un léxico de altura; saber vender ideas con facilidad, tanto a ingenuos como a los seres pensantes objeto, por lo que se requiriere aprender a mezclar la retórica de estilo con las veracidades exigibles en determinados momentos. Amén de eso, conocer la historia patria de su respectivo país, para continuar escribiendo las mismas páginas, o enmendar lo episodios requeridos.

En nuestra nación, por ejemplo, debido a que es la más fehaciente para todo observador local, o extranjero aquí residente, lo que se ve en ese orden es que, cualquier “pelafustán”, como diría un connotado comunicador nuestro, aspira desde ese ámbito a dirigir los destinos nacionales, u ocupar determinadas posiciones electivas de importancia a nivel estatal. Si reúne o no los requisitos necesarios, eso poco importa, cuando aparecen padrinos que les catapulten, y él pueda manifestarse económicamente con el grueso de los votantes.

El concreto escenario político local permite comprobar lo expresado con toda facilidad. Aquí siempre ha habido elementos aspirando a ser presidente del país, que nada más oírlos expresarse en ese tenor, lo que da es asco, y hasta vergüenza podría decirse, por ser gente que no reúne las más mínimas condiciones para estar deseando llegar a una posición de tal naturaleza.

Eso, en medio de otros que, sí las tienen de sobra, y que a veces se ven obligado de declinar en ese propósito, para no tener que mezclarse con gente tan desigual, a veces hasta con prontuarios de peligrosidad delictiva alarmantes.

Pero, el asunto no se queda ahí, ya que los “intrépidos” no limitan las osadías al Poder Ejecutivo; sino, que también se van por el lado del Poder Legislativo, cuyos miembros, tanto en la actualidad, como antes, han resultado ser más que cuestionables en la mayoría de los casos, por ser gente sin preparación obvia, algunos casi analfabetos, y hasta con “currículos” delictivos públicos.

Ahora, donde la puerca retuerce el rabo, como se diría en buen dominicano, es a nivel de las alcaldías (gobiernos municipales), hacia donde las aspiraciones improcedentes siempre las ha habido también, teniéndose por lo regular “especímenes” muy especiales ocupando las  posiciones edilicias, en busca de lo de ellos claro está, sin importarles las necesidades reales de sus jurisdicciones, y mucho menos, el reciprocar con las comunidades correspondientes, por los arbitrios que disponen, y aplican de forma casi onerosa.

Luego, ¿merecen los políticos nuestros de esa especie, como de otras partes, el favor de escucharles, de hacer caso a las tantas sandeces embaucadoras que hablan? ¡Jamás! Ahora, ¿quiénes deben tener la última palabra?

Evidentemente que, los pueblos cuyos favores electivos se esperan. Esos que nada más se visitan durante los procesos electorales en busca de votos, y que deben concienciarse, para que todos esos “truhánes” no les sigan engañando con tanta facilidad.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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