La Opinión

El Narcotráfico y la política

Por: Daygorod Fabián Sánchez/

Cada momento que se pierde la filosofía e ideología política, el elemento económico juega un papel más trascendental.

 

Con el pasar del tiempo la política se hizo más cara. La publicidad, los vehículos para movilizar el voto y para las caravanas, el dinero para seducir a cuadros partidarios, fueron convirtiendo las candidaturas en inalcanzables para los políticos de carrera.*

 

*También las diligencias hechas desde el ángulo legal con el denominado voto preferencial jugó su rol. Ahora en una demarcación pequeña para ser Diputado, por ejemplo, se necesitan como poco 20 millones de pesos, dinero que no se recupera con el salario de un legislador en los cuatro (4) años que le corresponden. Por ende solo el empresariado, los banqueros y el bajo mundo tienen esas cantidades de dinero para competir, haciendo imposible de contender a los verdaderos cuadros de los partidos.*

 

Anteriormente los empresarios hacían aportes a los políticos, con el propósito de sacar ventajas cuando a quienes apoyaron llegasen al poder.

 

Luego los políticos permitieron que empresarios fuesen candidatos, bajo la excusa de que ellos financiarían su propia campaña y le harían aportes a los partidos, por tanto ganarían curules y tendría un costo ínfimo, pues el partido no debía aportarle nada.

 

Con ese esquema llegaron los empresarios, los banqueros y los narcotraficantes a la política, en especial los distribuidores a gran escala de estupefacientes en búsqueda de protección con la inmunidad parlamentaria y para impedir que nuevas leyes mellaran sus negocios.

 

Si se analiza bien los políticos de verdad no son los que legislan, gobiernan o tienen incidencia real, pues estos dejaron de ser elegibles al no poder competir.

 

Son estos nuevos empresarios, banqueros y narcotraficantes que tienen el control de la política, contribuyendo al costo elevadísimo de la misma para obtener cualquier posición electiva.

 

Claro los partidos tienen su cuota de culpa, pues los postulan y observando la parte económica, reciben aportes sin objeción de proveniencia de los mismos.

 

De esta realidad no cambiar se hará imposible que la gente proba, honesta e integra participe en política ya que nadie va a colocar su patrimonio, si es que lo tiene, para competir deslealmente contra gente que no les duele gastar pues lo que tiene no es del sudor de su frente.

 

El autor es educador y analista político.

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