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Hipólito Mejía ha triunfado donde grandes líderes del país fallaron

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Por: Marcos J. Núñez / “Opinando” /

Hacía muchos años que por razones que no viene al caso mencionar, no me sentaba a escribir unas líneas para analizar las actuaciones del ex presidente de la república, Ing. Hipólito Mejía, a quien durante mucho tiempo le estuve sirviendo y colaborando.

Ya en otros artículos de opinión he expuesto el por qué de mis inclinaciones políticas y simpatías por la causa del expresidente Mejía, por lo que sería repetitivo y hasta una falta de respeto volver a atrás, para en el presente hablar de lo mismo.

Con su familia y con su entorno de trabajo, me unen lazos cuasi-familiares. La mayor de sus hijas, Rosa Carolina Mejía Gómez, quien actualmente funge como Secretaria General del Partido Revolucionario Moderno (PRM), es la madrina de mi hijo Juan Marcos y José Rodríguez, uno de los colaboradores personales más eficaces y leales del presidente Mejía, es también padrino de mi vástago. Carlos Felipe, sobrino de Don Hipólito, lo conocí en el 2004, pero comenzamos a tratarnos de cerca años después, cuando su tío decidió buscar la presidencia por segunda vez y nosotros éramos parte de su equipo. Juan de Jesús, el segundo de los nietos del mandatario, no sólo es mi compañero de trabajo en el Congreso Nacional, sino que fue la primera persona de esa distinguida familia política con quien entablé una amistad que con sus altas y sus bajas, perdura hasta el día de hoy. En ese entonces Juan de Jesús, tenía 14 años de edad y recién se iniciaba en la política, mientras que yo tenía unos 24 o 25 años.

La familia Mejía Gómez es una prole admirable de gente trabajadora, emprendedora y visionaria, aportando legítimamente desde el sector privado, al país y al Estado, no sólo diversidad y variedad en los productos del agro para exportación e importación, sino valor agregado a la economía y a la marca-país, tan importante para ser competitivos frente a otros países del área y del hemisferio en general.

Es evidente que la clave del éxito de esa familia ha sido la conducción y el liderazgo del presidente Hipólito Mejía y de su consorte, Doña Rosa Gómez de Mejía. Esa es una familia que como en todas hay sus diferencias pero, en líneas generales, ha sido más o menos ejemplar.

La familia es el mayor legado de un líder político, por encima de sus realizaciones materiales. En ese aspecto, Hipólito Mejía está a la altura de algunos de los principales líderes históricos del país.

COMPARACION Y RELACION CON GRANDES LIDERES HISTORICOS DEL PAIS

Juan Bosch y Joaquín Balaguer, grandes escritores y pensadores políticos de reconocida fama internacional, fueron ambos fundadores de diferentes organizaciones políticas pero el grado de éxito de cada uno, puede sorprender en comparación con lo logrado por un campesino de Gurabo como Hipólito Mejía.

El Dr. Joaquín Balaguer, fue de los fundadores del Partido Dominicano, el 16 de agosto del 1931, siendo el instrumento político-hegemónico de la dictadura que inició el Gral. Rafael Leónidas Trujillo Molina, siendo presidente de la república desde el 16 de mayo de 1930.

Una vez terminada la dictadura de Trujillo en noviembre de 1961, con Joaquín Balaguer como presidente de la república, se disuelve el Partido Dominicano. Dos años después y estando en el exilio, con los restos dispersos del desaparecido Partido Dominicano (PD) y otras dos organizaciones políticas más, el Dr. Balaguer funda el Partido Reformista (PR), el cual 20 años después, se fusionaría con el Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC) y adoptaría la democracia cristiana como su ideología política.

Le tomaría sólo tres años llegar al poder al Dr. Balaguer y su Partido Reformista, pero en unas elecciones en donde se registraron más votantes que inscritos en el registro electoral, hubo una fuerte abstención, se le impidió ejercer el voto a miles de ciudadanos por la fuerza y el candidato del PRD, el ex presidente Juan Bosch, no pudo hacer proselitismo electoral para evitar que se materializaran amenazas de muerte en su contra. Los norteamericanos quiénes en ese momento habían intervenido nuestro país, impusieron como presidente de la república a Joaquín Balaguer. El “éxito” electoral de su Partido Reformista, obedeció a las circunstancias políticas y no a un liderazgo político basado en estructuras dirigenciales y un trabajo de crecimiento cuantitativo.

Juan Bosch igualmente fue de los fundadores del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el exilio en 1939. Como ya hemos escrito y explicado bastante, desde las entrañas del PRD, saldría lo que es hoy el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en 1973, el segundo partido que fundaría Juan Bosch, organización política que hoy por hoy, domina el escenario político dominicano.

Pero no huelga decir, que ninguno de esos grandes líderes políticos del siglo 20, pudo construir un partido político nuevo y en poco más de un año, convertirlo en una organización política mayoritaria con amplias posibilidades de competir por el poder en una elecciones generales.

Hipólito Mejía fue de los fundadores del Partido Revolucionario Social Cristiano con apenas 21 años de edad a principios de 1962. Más adelante, su condición de técnico de alto nivel en el área agropecuaria y sus relaciones personales y cuasi-familiares con Don Antonio Guzmán Fernández, un líder importantísimo del PRD y su candidato presidencial en 1974, lo llevan a ingresar al PRD ese mismo año.

Más de una década después y con motivo de una cruenta división del PRD, es encargado por el líder histórico del PRD, el Dr. José Francisco Peña Gómez, de constituir y fundar en base a la corriente peñagomista del PRD, una nueva agrupación política que se denominó, Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), para poder participar en las elecciones de 1990, en caso de que no pudiese presentarse el PRD.

Damos un gran salto en el tiempo y llegamos al 2015. Con los resultados de las elecciones de 2012, en la cual una parte del PRD institucional, no apoyó al candidato de su partido, Hipólito Mejía y se produjo la enésima división de ese partido, eso trajo como resultado la expulsión ignominiosa e injusta del que había sido el único líder del PRD, desde la muerte de José Francisco Peña Gómez y quien pese a tener a todo el sistema en contra, logró obtener un sólido 47% de la votación general.

Tras dos años de luchas en los tribunales controlados por el Danilismo-peledeista en el poder, para recuperar las siglas del secuestrado PRD, de las manos mercantiles y mercenarias que la habían raptado, el ex presidente Hipólito Mejía tomó la sabia decisión junto con otros dirigentes de larga data y nuevos liderazgos, de constituir un nuevo instrumento partidario para preservar la esencia del perredismo histórico, al tiempo que fuese una organización política un poco diferente al PRD y más contemporánea para las nuevas generaciones.

Así fue como nació el Partido Revolucionario Moderno (PRM), al mediodía del domingo 1 de febrero del 2015.

La Alianza Social Dominicana (ASD), organización política liderada por el Dr. José Rafael Abinader, padre de Luis Abinader, fue transformada con todo y siglas en el PRM, para preservar la esencia moderna del PRD histórico.

Esa misma organización política, con apenas 15 meses de fundada en una augusta asamblea del Hotel Embajador, participó en unas elecciones generales con Luis Abinader de candidato presidencial en las que obtuvo el 35% de la votación, más 2 senadores, 36 alcaldes y 52 diputados teniendo prácticamente a todo el Estado en su contra.

Es así como la ASD que nunca había obtenido más de 12 mil votos en unas elecciones, saca alrededor de un millón 700 mil votos, unos 500 mil votos menos que lo obtenido por el PRD con Hipólito Mejía a la cabeza, en mayo del 2012.

Ni Juan Bosch y mucho menos Joaquín Balaguer, lograron tal hazaña en poco más de un año.

En las primeras elecciones que participó el PLD en 1978 con Bosch al frente, apenas obtuvo 18 mil votos y perdió su reconocimiento oficial, cinco años después de fundado.

A Juan Bosch le tomó 23 años alcanzar la presidencia con el PRD y más adelante, 17 años transformar al PLD en un partido con vocación de competir por el poder, mientras que a Joaquín Balaguer, sin la ayuda de los norteamericanos y la represión del Estado, aunque gobernó 12 largos años a partir de 1966 y hasta 1978, vino a sentar las bases de un eventual retorno al poder a partir de 1981, cuando su Partido Reformista que sólo era una maquinaria electoralista, se fusiona con los socialcristianos y se consolida como partido político institucional para alcanzar el poder 5 años después, en los controversiales comicios de 1986.

La más alta votación de Juan Bosch y el PLD, fue de 33.5% en 1990, 17 años después de fundado y Joaquín Balaguer ganó las únicas elecciones en las que no se alegó un fraude perpetrado por él -las de 1986- con un 41.3% su votación más alta y más limpia, desde la fundación del Partido Reformista en 1963.

Ni Bosch, ni Balaguer, ni tampoco José Francisco Peña Gómez lograron llevar de 0.3 a 35% un partido político, como si lo ha logrado el liderazgo de Hipólito Mejía Domínguez apoyando a un candidato nuevo y fresco como lo fue Luis Abinader en 2016. Las elecciones de 2016 están documentadas como una de las más fraudulentas en toda la historia de nuestro país, por lo que el resultado electoral del PRM, pudo haber sido mucho mayor de lo que se reflejó en el cómputo final de la Junta Central Electoral.

Bosch y Balaguer, jamás permitieron, apoyaron e impulsaron nuevos liderazgos cobijados a su sombra o en su regazo. Juan Bosch castró liderazgos emergentes en el PLD como los de Tonito Abreu, Rafael Alburquerque, Euclides Gutiérrez Félix y Norge Botello y posteriormente expulsó a dirigentes que no comulgaban mucho con sus directrices políticas. Una de las razones por las que sale del PRD en 1973, es porque no podía coexistir con el liderazgo avasallante de José Francisco Peña Gómez y la presencia creciente de Jacobo Majluta, a lo interno del partido del jacho.

Balaguer por su parte, destruyó los lideratos emergentes de Francisco Augusto Lora, co-fundador del PR, junto con él y más adelante, cercenó la carrera política de Víctor Gómez Bergés, Fernando Álvarez Bogaert, Carlos Morales Troncoso y Jacinto Peynado Garrigosa.

Sólo Peña Gómez, promovió a nuevos líderes como Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Jacobo Majluta y al propio Hipólito Mejía Domínguez.

Hipólito Mejía, al igual que como lo fue Peña Gómez en su momento, ha sido impulsor y promotor de lideratos emergentes como los de Miguel Vargas Maldonado y Luis Abinader, respectivamente.

Podrá ser errático, políticamente incorrecto y no tener la profundidad teórica de otros grandes líderes, pero su capacidad de trabajo, su desprendimiento personal y gracia para lograr empatía emocional con una parte importante del pueblo, han hecho de Hipólito Mejía un triunfador, allí donde los grandes líderes del país antes que él, fallaron.

Mis mejores deseos para ese titán de las lides políticas que es el guapo de Gurabo y a su equipo, en este nuevo esfuerzo -mucho mas difícil que los anteriores- por alcanzar la presidencia de la república.

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