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La necesidad de un poder femenino en el gobierno de la nación dominicana

Por: Nery Estévez- Rosario/

FOTO AVATAR PUÑO ROJO

No es posible escribir la historia dominicana obviando el papel relevante que ha desempeñado la mujer desde el inicio de la República en 1844. La mujer siempre ha estado presente en el proceso del desarrollo político de nuestro país de una manera significativa. Fue en la casa de Josefa Perdomo, en el año 1843, donde tiene lugar la fundación de La Trinitaria. Doña Manuela y Rosa Duarte, madre y hermana de Juan Pablo Duarte, no dudaron un segundo en entregar sus bienes a la causa independentista y sin amedrentarse, con desprendimiento y coraje fueron grandes colaboradores de nuestros patricios. María Trinidad Sánchez estuvo presente en la proclamación de nuestra independencia asistiendo con municiones a los soldados, fue encarcelada y condenada a muerte por oponerse al gobierno de Pedro Santana. Ella, mostró un gran valor al negarse a delatar a otros conspiradores. Al negarse a tal vileza, fue fusilada.

Ercilia Pepín, “sembró civismo con la palabra y con el ejemplo”, participando activamente en la campaña de resistencia contra la intervención de Estados Unidos, 1916-1924. Es en la contra la dictadura de Trujillo, cuando el papel de la mujer dominicana se agiganta, destacándose Minerva, Patria y María Teresa Mirabal Reyes, al igual que Josefina Padilla, Asela Morel, Tomasina Cabral Mejía, Dulce Tejeda y otras, que arriesgaron sus vidas, familias y posesiones en ofrendas por recobrar la libertad y contribuir a terminar con la pesadilla que por más de 30 años sumió en el luto, dolor y escarnio a la familia nacional. Para muestra basta un botón, ya que de seguir enumerando a las ilustres mujeres dominicanas y el aporte que han hecho a nuestro proceso democrático, no bastarían pocas hojas de este medio.

Los párrafos precedentes, son la introducción propicia para llamar la atención sobre el hecho de la escasa presencia femenina en los estamentos de poder del Estado Dominicano. Tiene carácter de urgencia que más mujeres, valiosas, preparadas, sean nombradas en puestos donde hagan la diferencia. Espero que no esté lejano el día en que una mujer, ocupe la Jefatura de la Policía Nacional, la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas o verla descender un 16 de agosto, las escalinatas del Congreso Nacional, exhibiendo en su pecho, con dignidad, la banda tricolor que representa el Alma de la Patria. Que no sea tan abismal la diferencia porcentual entre hombres y mujeres en la conducción de la cosa pública. Y, bajo ninguna circunstancia estoy de acuerdo con lo de que…”sea obligatorio determinada cuota para mujeres”. Nada de eso. No estoy pidiendo concesiones, ni dádivas por el simple hecho del género, nada más lejos de mi intención.

La mujer dominicana no necesita, no pide favores, ni concesiones graciosas. La mujer dominicana tiene suficientes méritos, preparación, decisión, coraje y dignidad, como para tener por derechos propios, una representación digna y equitativa en todos los estamentos de nuestra sociedad, del gobierno del estado de la nación. Nunca he estado de acuerdo en concesiones graciosas, en dádivas humillantes o en porcentajes obligados. No, la mujer dominicana no necesita de ninguna de esas muletas. Ella, por sus propios logros, se ha ganado el derecho a no estar “ni delante, ni detrás”, sino….al lado, justo al lado. Pero, de forma justa, en igualdad de condiciones. Ah, tampoco lo he estado en que haya…”un día de la mujer”. Todos los días, son días de la mujer y del hombre, por igual. Piense en esos méritos Sr. Presidente, piense en ellos al tomar sus decisiones.

Nery Estévez & sus Utopías a la Carta.

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