Home / Opinion / Artículos / La tríada que funciona: productores, puentes y consumos

La tríada que funciona: productores, puentes y consumos

Para que el gran negocio de las drogas se dé, tiene que verificarse, necesariamente esa combinación, muy bien articulada, por cierto. La falta de uno de esos componentes puede hacer descalabrar de forma rápida la actividad comercial.

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

En entrevista realizada al señor embajador de los Estados Unidos, señor James Brewster, por la connotada periodista Alicia Ortega, éste se refirió, haciendo marcado énfasis solo al factor “puente”, con mención especial directa hacia la Republica Dominicana, calificándole como “puente más grande de drogas”. (Reseña el medio “Listín Diario”, edición de fecha 18-10-16).

El destacado representante entre nosotros del gran país del Norte, consideró que, “la República Dominicana se está convirtiendo “en un puente más grande” para tránsito de drogas hacia los Estados Unidos y Europa y no por falta de apoyo de los norteamericanos a los organismos nacionales que lo combaten”.

Se debe extraer de su aseveración, en términos de análisis, y ponderación imparcial sobre el espinoso tema: “para el tránsito de drogas hacia los Estados Unidos y Europa”. Ahí está la significativa clave de la problemática. Si no hay quienes consuman, la producción y los puentes no son necesarios. ¡Jamás existirían!

El citado funcionario estadounidense hizo alusión al concurso solidario que ofrece su país al combate en contra de las drogas y el narcotráfico. En el caso específico nuestro afirmó que, “Estados Unidos financia una unidad de investigación de la Procuraduría para enfocarse en la lucha contra de la corrupción y la captura de drogas”.  ¡La verdad es que, los resultados aquí se ven poco!

Evidentemente, lo alegado por ese señor es algo que luce un poco contradictorio; porque, mientras la actividad comercial – producción y puentes – se trata de combatir a lo externo de su tierra, muy poco o nada se hace en realidad con respecto al que debería ser el mayor “flanco” para el ataque, su país, uno de los mercados poderosos de gran calado, en el sentido del consumo abierto demandado por muchos de sus conciudadanos y acompañantes.

Para tratar de evitar el uso de estupefacientes, e inducción desde allí, hacia las nocivas prácticas en los países de la región del Caribe, ¿qué es lo que se hace? ¡Lo que tienen que enmendar son ellos, nosotros estamos bien, luce ser el pensar del señor embajador!

Es obvio que, el precitado diplomático está excluyendo en su exposición la culpabilidad, e incidencia más que notoria, que corresponden a los principales culpables: los usuarios de las drogas que se producen y se “puentean” desde la región del Caribe, principalmente. Se tiene que agarrar el toro por los dos cuernos: productores, y compradores mayores, para tratar de “doblegar” el flagelo. ¡Así sí es, señor embajador!

Finalmente, y con relación a otra temática que tocara el señor Brewster, aunque un poquito alejada del tema central aquí, pero evidentemente asociada: la corrupción, con todas sus implicaciones obvias, que abarca claro está, los sobornos y las complicidades inherentes que se verifican respecto del combate a las drogas, es evidente que, también se tienen dos caras, para mirarles de frente en torno a esa desgracia: corrompidos y corruptores. No es ver una sola nada más, sin importar la naturaleza de la actividad envuelta.

A propósito, una pregunta relativa que se haría cualquier pensante medio es: ¿Por qué no se trata de combatir la corrupción estatal en países tan afectados como el nuestro, a partir de la no concesión de empréstitos por parte de los organismos internacionales de financiamiento, cuyas sedes, en la mayoría de los casos, están en los Estados Unidos?

Es decir, si es que realidad se quiere ayudar a combatir el mal. Sería una forma algo efectiva de contrarrestar tan deleznable práctica. Mientras de menos recursos económicos frescos se disponga, menores serán las oportunidades para usos indebidos por parte de los políticos, que tienen esa actividad como un burdo negocio. ¡Lógico! ¿Verdad?

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*