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Para las razones que subyacen, ¡hay una gran venda!

Las mujeres mismas son las que en verdad pueden contribuir a detener la llamada violencia de género en su contra, a partir de que, en ese tenor, “la fiebre no está en la sábana”, como se dice popularmente. ¡Hay que “medicar los cuerpos” para bajarla!

Los denominados feminicidios, por ejemplo, son efectos de unas causas que no se quieren encarar con voluntad real de combate, y que tienen su base principal en los nuevos paradigmas a que se han adherido tantas féminas, luego de que la cuestionada nueva corriente de pensamiento liberacionista del sexo, a su entender, entrara en vigor: “la liberación femenina”. Solo hay que reparar en el antes y después, con relación a ese particular.

En esa no se quieren discriminar los verdaderos roles hombres- mujeres, y nada más se aspira en ese marco, a la competitividad frontal entre ambos. Pero ocurre que, dos culebras machos no pueden cohabitar dentro de una misma cueva. Una de las dos tiene que ceder espacio a la otra, marcar distancia, y eso corresponde a la prescripta por la Madre Naturaleza, la hembra, principalmente.

Razones que provocan muchas actitudes varoniles impropias en relación con la tildada “violencia de género” en contra de las mujeres, las hay de sobra. Ahora, nada más se quieren ver los efectos. Para los motivos, algunos muy a la vista, por cierto, se tiene una gran venda. Y es por ello que nada se resuelve. ¡Las cifras de ocurrencia lo dicen todo!

Claro, el gran lio de enfrentarse con las tantas mujeres que piensan estar liberadas hoy, a sus conveniencias, obviamente, y creen que pueden hacer cuánto a ellas les venga en gana, sin restricciones de ningún tipo, les crea serios inconvenientes a las autoridades locales, en el caso que nos ocupa, para procurar frenar la problemática de que se trata, por sí solas. El principal concurso a recibir, que debe ser el de las propias víctimas en verdad, no lo reciben. Todo lo contrario, ellas se encargan de aportar mayores causas al asunto cada día más.

Es por ello que, cada vez que se acerca el bautizado “Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer”, que se celebra el 25 de noviembre, alguna de las autoridades superiores del tren judicial nuestro le sale al frente al considerado flagelo ya, con lindos y retóricos discursos para bajar la presión social relativa, y quedar bien, como se dice.

En esta ocasión le tocó el turno al flamante nuevo Procurador de la República, quien “anunció los lineamientos de un plan de acción integral para atacar la violencia de género en todos los frentes, que además de perseguir a quienes violan la ley, incluye prevención y estimula la participación de la comunidad, los medios de comunicación, las organizaciones sociales y todas las instancias del Estado”. (Periódico “HOY”, del 3-11-16, página 6ª). Todo eso es más de lo mismo que se estila siempre.

Reiteramos que, las mujeres deben ser la parte más importante en la solución de ese problema. Sin un concurso amplio de ésas nada se va a lograr, por más preocupadas que se reporten las autoridades competentes.

Las féminas equivocadas de hoy, tienen que repensar en los comportamientos impropios que observan frente los hombres. Liberación no implica el dejar de lado sus verdaderos roles; creerse iguales que los varones; el pretender competir de tú a tú con los mismos; los exhibicionismos corporales atrevidos, y provocadores en grado sumo; la desvalorización en todos los sentidos; el no observar las limitaciones originadas en su propia naturaleza.

El mayor aporte que, en el orden de lo tratado pueden hacer las mujeres, en un cambio en sus posturas machistas, reconociendo que no pertenecen a ese sexo, y que sus papeles sociales no son los mismos, empezando por las que son troncos de familias, que es la verdadera y única fragua para moldear caracteres y comportamientos inapropiados. ¡No hay escuela ni universidad que le sustituya!

Cuando eso aquí se pueda ir logrando, aun parcialmente, espectáculos como ese que se observa en intersección de las avenidas. Máximo Gómez, con John F. Kennedy, y que son situaciones que también pueden provocar feminicidios, caracterizadas por las búsquedas sexuales, obviamente, gratificadas en lo económico, en que participan niñas adolescentes, y hasta menores, disfrazadas de vendedoras de flores y chucherías, se evitarían.

Ese, por mencionar uno de los puntos escogidos para el negocio, por la gran afluencia de vehículos en horas tempranas de la noche, que incluso, a veces cuenta con la presencia de unidades policiales allí destacadas, para supervisión del tránsito creemos, y que ven aquellas osadías como normales.

A propósito, resultaría aconsejable que el Procurador General de la República, y la flamante ministra de la Mujer, se dieran unas vueltas por esos entornos en el horario señalado, para que se percaten de la denuncia aquí contenida, y dispongan algún tipo de medida correctiva al respecto.

Finalmente, preciso es apuntar que los señalamientos expuestos en esta humilde opinión, nada tienen que ver con concepción machista alguna. Sí es una clara visión sobre la realidad que esa deleznable situación envuelve, como lo que se debe tener siempre presente con relación a ambos sexos.

Procede no olvidar que, mujer es mujer, y hombre es hombre, con los espacios de respeto, y adhesión a los deberes particulares propios de cada cual, como a las actitudes de moralidad exigibles en cada caso.

Para quien aquí escribe, la mujer es el ser más importante que existe sobre el planeta Tierra. Nacemos de una de ellas; y luego, la elegida para convivir juntos, se encarga de complementarnos en todos los sentidos, principalmente en lo que concierne a lo emocional. Claro, no referimos a “mujere”, no a mujeres, con relación a ese último rol tan importante.  ¡El que así no lo crea, está bien perdido!

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

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