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Los responsables están más que a la vista. ¡Qué no se les quiera ver es otra cosa!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Hablar de la pérdida de valores en este país, es como llover sobre mojado, que cuando las nuevas aguas  caen, no se notan. Y, en adición preguntar: “¿Quién es el responsable?”, como alguien intitulara un trabajo que publicó en un medio de la prensa local (“Listín Diario”, del 14-4-16), denota una  ceguera social increíble; cuando no, un ocultamiento adrede sobre las inducciones innegables a que obedece esa situación entre nosotros.

Y es que, ya parte de las mismas promotoras, con la nueva forma de pensar que abrazaron, originada en la corriente feminista de moda, que tantos entienden equivocada en gran medida, sin que se entienda como misoginia, han comenzado a lamentar los efectos dañosos derivados de una pseudo liberación mal asimilada, destructora en gran medida de la célula primaria de todo conglomerado social: la familia.

Mil y una razones convergen en el flagelo dañoso de la pérdida de valores humanos en esta nación, incluidos los concernientes a la religiosidad dominicana, cuya falta se hace bastante notoria y preocupante ya; que incluso, pone a pensar en que: tienen que ser los tiempos finales de la llamada “Era Cristiana”, de que se habla en la Sagrada Biblia.

En nuestro país, por ejemplo, se han perdido todas las enseñanzas promotoras de las buenas costumbres, como de los comportamientos a observar debidos, provenientes siempre otrora de la mejor educación: la crianza hogareña, en que de ordinario jugaba un papel preponderante la abnegada madre, hoy simplemente compañera de los hijos.

Ahora educan los colegios, y los “centros niñeros” de asistencia, haciendo de los infantes como una especie de animales agrupados, aunque sea fea la analogía, mantenidos en corrales, donde a todos se les vigila e instruye por igual, como base para el comportamiento social a observar en el futuro.

A esa mala práctica se refirió el doctor Alexis Carrel, en su obra clásica “La Incógnita del Hombre”, pronosticando los efectos dañosos que se derivarían de la misma; como, haciendo además un fotografía muy extemporánea de lo que ahora viene ocurriendo a nivel de la sociedad  mundial, como consecuencia en parte de eso. ¡Un retrato fiel, con suficiente antelación!

Pero, además están los instructores que complementan la educación de la niñez actualmente: la televisión alienante, para dañar mentes nada más, como los servicios domésticos, que se limitan a hacer su trabajo, sin ningún tipo de carácter formador adecuado. Son quienes reciben a los niños en las casas, cuando salen de los corrales (colegios, guarderías infantiles, y demás), en horas de la tarde, hasta esperar a los jefes de los hogares, ya cansados con los trajines del día que concluye.

De otro lado, se tiene en esta nación la destructora penetración cultural, con sus aportes antivalores, que se ha llevado de encuentro la identidad nacional, y acarreado el irrespeto obvio a todos los símbolos patrios, como las arraigadas  costumbres locales, sin ningún tipo de control y buena voluntad por partes de los padres nacionales, y mucho menos, de las autoridades oficiales competentes.

Luego, lo que más hay entre nosotros son responsables, y causas fehacientes de esa deleznable falta de valores. Ahora, que no se quieran ver, para procurar las enmiendas que se corresponden, es otra cosa.

Dice la columnista, cuyo trabajo motivó esta humilde opinión: “Hoy lamento decir que los valores se han perdido, aunque no sabemos quién o quiénes son los responsables”. ¡Anjá!, están más que a la vista.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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