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¡Motores! ¿Y es fácil? ¡Eso está más “jondo”!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Según los datos estadísticos que se tienen, los cuales se hacen públicos a través de la prensa local, “El 80% de los atracos se cometen en motores”.  Y claro, ahora mismo se está considerando ese medio de transporte como la espina dorsal del flagelo social preocupante de nuevo  sobre el tapete.

El asunto es el mismo de siempre, seguir queriendo agarrar el rábano por las hojas, como reza  un refrán popular, reparándose e intentando tomar medidas correctivas a partir de uno de los factores incidentes laterales, y el más visible por supuesto, los vehículos (motores) desde los cuales se vienen facilitando tales acciones delincuenciales.

Es obvio que, no es que las medidas que se están llevando a cabo en el “ámbito de los motorizados” nuestros, dejen de aportar una posible solución parcial. Pero, es bastante notorio que, el meollo de ese asunto no anda por ahí, ¡qué las causales están mucho más “jondas”! Y que por tanto, las mismas requieren de un mayor esfuerzo resolutorio.

Si los asaltos y atracos dejan de hacerse desde los motores, se van a continuar produciendo usándose otros tipos de vehículos, aun reporten esos menos facilidades operativas, ya que las verdaderas y poderosas razones que subyacen,  las que vienen promoviendo en el fondo esa situación, se están dejando intactas al igual que siempre.

¡Los motores no atracan a nadie!, no son nada más que una vía de transporte utilizada para tal propósito. La actitud delictiva, retaliataria como la entienden muchos, está en las mentes de sus ocupantes, producto de la gran desigualdad social entre los mandantes nacionales desde hace lustros, y la población en general.

Además, la corrupción estatal rampante, lesiva a todos los segmentos más pobres del país, con alegre impunidad, burlas, y “solapación” judicial, por un lado, según reseñan los mismos medios de la prensa local; y por el otro, las publicaciones periodísticas urticantes (narran sobre realidades nacionales) que se hacen, las cuales contribuyen a alimentar más el delinquir por parte de los de abajo.  También, el ingrediente conexo de la falta de administración y aplicación de justicia que se tiene en sentido general.

¡El bollo no es tan fácil de soltar!, y por consiguiente, ya viene atormentado a muchos sobremanera, de acuerdo con lo que se dice, y que tantos dudan sea verdad. Hoy, dizque preocupan los atracos. ¡Anjá!, pero uno de los más importantes matutinos locales pública en su  primera página la joya siguiente:

“A pesar del pedido del Poder Ejecutivo, del ministerio público y de la sociedad civil, varias leyes consideradas fundamentales para fortalecer la lucha contra la delincuencia y garantizar la seguridad ciudadana, han permanecido archivadas en las comisiones del Senado y la Cámara de Diputados por varias legislaturas”. (Periódico “Listín Diario”, edición de fecha 8-6-16) ¿Qué creer entonces?

Evidentemente, esa desorganización y falta de controles en el ámbito “motoril” nacional, a que en estos momentos se alude con ahínco, viene incidiendo de forma considerable en la problemática de que se trata. Tan así es, que las mismas autoridades competentes han manifestado que al año 2014 existían en el país unas 600 mil motos que no contaban con registro alguno (ver medio citado), por lo que obviamente se hacía imposible darles seguimiento en relación con cualquier tipo de investigación necesaria.

Y, si eso era en ese entonces, ¿qué no estará pasando ahora, en que ese parque vehicular es muy superior al del año indicado? Por reconocimientos expresos como esos es que, muchas personas consideran esta nación con una selva de cemento, regenteada por políticos gobernantes engreídos, a los cuales nada más les preocupa el coger cuartos prestados, hipotecar el país, y “reventar” a la población imponiéndole mayores cargas  impositivas cada vez.

¿Conclusión entonces? Todo ese aparataje que en estos días se está llevando a cabo con respecto a esos utilitarios vehículos – MOTORES -, no es más que una nueva pantalla de esas  acostumbradas que se tienen, para entretener a los ciudadanos de esta nación.

El aparente control que se quiere dejar entrever en estos momentos, es solo por corto tiempo. Ahorita se olvida, desde que aparezca otro tema sustituto, sino no es que lo promueven, para que el de los atracos y asaltos se olvide más rápido.

Y, los poderosos motivos que en realidad inducen, y  que se encuentran en la base de esas actividades delincuenciales,    causándoles sin reparo alguno, seguirán tales cuales han prevalecido hasta el presente.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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