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Necesidad de crear otro partido político nacional

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Es obvio que, ante la “diarrea de partiduchos” que se tienen en este país, a través de los cuales solo se procuran las “picotas” monetarias que les otorga graciosamente la Junta Central Electoral (JCE), por ley, para hacer ricos a unos cuantos, y costearles sus francachelas electorales; como, el descalabro fehaciente de las otrora llamadas organizaciones mayoritarias del género, frustrantes por demás, se hace necesaria ya la creación urgente de una nueva organización política, que bien podría llamarse: “Partido de los Dominicanos  Inconformes” (PDI).

Todo luce indicar que, sería el de mayor simpatía a demostrar, y probable militancia partidarista local, compuestas en ambos casos,  por todos aquellos dominicanos que se sientan engañados, mofados y burlados hasta el momento, circunstancias que de hecho se han producido, los cuales se decidan por abrir los ojos, y les asalte un súbito despertar nacionalista, como un deseo fervoroso por cambiar la dolorosa página del destino que se les ha impuesto.

Que se inclinen por desplazar del poder a cuántos vividores, desaprensivos, y ladrones de cuello blanco, impunes siempre, les han venido gobernando desde hace décadas, desfalcando el erario público, como vendiendo e hipotecándoles su país; dejándoles tremendo lío – problema sin aparente solución – a las generaciones venideras.

Claro, la institución partidarista requerida, sería para ir en busca del poder, con propósitos muy distintos a los comunes, y a los fines de procurar el logro de las reivindicaciones debidas, obligadas ya.

Por tanto, el PDI tendría que estar encabezado y dirigido por verdaderos hombres patriotas; ciudadanos con conciencia nacionalista, imposibles de alienar; no blandengues, patrocinados y asalariados ordinarios, de esos que se ha se ha venido gastando el país últimamente; individuos que sepan cómo mandar al carajo a los injerencistas extranjeros que vienen entrometiéndose en nuestros asuntos internos de toda índole; transculturizando a muchos nacionales; y, fungiendo a la vez como “condones” de intereses grupales foráneos,  con el concurso de los títeres evidentes que se tienen en esta nación.

Parte de la gran misión sería: sacar de la palestra pública a toda esta gentuza, en su mayoría, gravitante en las grandes y asfixiantes problemáticas nacionales, que vienen llevando hacia el abismo a este país; y en el que, un sinnúmero ya  de sus instituciones se encuentran permeadas por las drogas, en términos de narcotráfico y consumo, como la corrupción estatal rampante, amén de la mala administración de la cosa pública, que desde aquellas se viene llevando a efecto.

El PDI tiene que llegar a ser muy pronto una realidad concreta entre los dominicanos; pues de lo contrario, todo seguirá de mal en peor en esta nación, con el aumento innegable de la delincuencia y la criminalidad reinantes; que claro está, fomentan en gran medida la inseguridad ciudadana.

Pero además, está de por medio, el combatir la tan apetecida unión de los dos Estados que conforman la isla, por parte de los poderes extranjeros envueltos, después que saquearon y destruyeron el lado oeste – Haití – , y que desde hace años vienen procurando endosarlo a Dominicana, donde ese proyecto ha encontrado bastantes cajas de resonancia afectas, y otras subvencionadas.

Innegablemente, de producirse esa “juntura” impropia, por diferentes razones, entonces sí que el diablo se habrá de llevar a los dominicanos, al tener que hacerse cargo también de los grandes problemas económicos, políticos y sociales de aquel país hermano, en desbandada. ¡Que regresen los destructores, ahora en son de reconstruir!

Luego, a promover de inmediato la creación y desarrollo del “Partido de los Dominicanos Inconformes” (PDI), para que se emprendan las acciones enmendatorias en favor de todos sus simpatizantes, y miembros, la gran masa engañada, robada, y estrangulada con las injustas medidas impositivas de estilo, entre otras cosas, al igual que del país en sentido general.

Además, enfrentar los osados intentos de unir los dos Estados que conforman la isla, en un afán muy notable, atribuible a algunos poderosos en ultramar, beneficiarios otrora de los recursos de aquel litoral caribeño, que después han querido venir a sobrecargar con las deficiencias dejadas allí, y sin reparo alguno,  a los creídos pendejos nacionales del lado oriental.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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