La Opinión

Para Orlando Jorge Mera: In Memoriam / Parte 1

Primera parte

Por: Marcos Núñez F./ «Opinando»/

Nunca fui seguidor genuino de su persona o su figura, pero si muchos compañeros/as que tuve a lo largo de los años, quiénes le conocieron y trataron más que yo, terminaron por seguirle.

 

Fui su crítico en determinadas situaciones. Llegué a señalar en una ocasión que le faltaba “impacto” como político. Quizás fue todo al calor de las contradicciones internas y también de las necesidades de contrapesar a un oficialismo que amenazaba en ese entonces con devorarlo todo, con devastarlo todo.

 

Sin embargo, con el correr de los años, en la distancia y pese a no coincidir del todo, se ganó mi respeto.

 

Observé desde mi adolescencia la mayor parte de su carrera política. Lo vi ser columnista fijo del periódico El Nacional, articulista ocasional de la revista Gaceta Judicial, destacado dirigente de la Juventud Revolucionaria Dominicana, hasta llegar a ser siendo todavía muy joven, Presidente del recién creado, Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) en el año 2000.

 

Igualmente con el transcurrir de los años, escuché a nivel familiar anécdotas, relatos y referencias -la mayoría negativas-, sobre el ex Ministro de Medio Ambiente y su padre, el ex Presidente de la República, Dr. Salvador Jorge Blanco. Resulta que en la gestión de gobierno del ex mandatario (y como consecuencia de medidas económicas de ajuste para transformar la alicaída economía dominicana) eso había afectado de una manera u otra, las finanzas de muchas familias de todos los estratos sociales en el país. Y mi núcleo familiar inmediato, no fue la excepción en ese momento.

 

No obstante lo anterior, nos abocamos con curiosidad, presteza, objetividad y deseos de descubrir la verdad, en la tarea de investigar todo lo relacionado con las reformas económicas del periodo 1982-86, enfocado en orígenes, causas y consecuencias de todo ese proceso.

 

Nos tomó un tiempo reunir la mayor parte de los datos, incluyendo las opiniones de dos importantes profesores de economía, de quiénes por fortuna fui alumno y la conclusión definitiva a la que llegamos es que el único error -si es que puede considerarse como tal- fue la aplicación de las reformas de forma brusca y no de forma gradual-progresiva-escalonada, además de haberse implementado las medidas casi a mitad de año y no al inicio del año fiscal, como debería ser lo aconsejable.

 

El gobierno dominicano del periodo 1982-1986, tuvo la valentía de asumir la conducción del Estado en medio de una crisis económico-financiera internacional sin precedentes, las consecuencias del excesivo endeudamiento de gobiernos anteriores en el país y la necesidad de relanzar la maltrecha economía nacional.

 

Por tanto, no podía yo odiar, detestar, criticar ni culpar de afectaciones económicas particulares a quiénes por “azares del destino”, les había tocado lidiar con responsabilidades asumidas y que les eran ajenas; tampoco podía transferir injustamente eso a los descendientes de aquellos, por eso que dice la Biblia: “Los padres se comen las uvas pero a sus hijos, les dará dentera.”

Continua en la segunda parte.

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