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Que razones para confiar? 2da. parte

Por: Juany Uribe.

FOTO DE JUANY URIBE - copia

Concluimos la pasada semana comentando el estado desastroso de los mercados de la capital debido al tradicional descuido que hacia ellos ha demostrado el alcalde Roberto Salcedo durante su larga gestión.

El viejo Mercado Modelo de la avenida Mella, que en su fachada exhibe artesanías y todo tipo de mercancías que atraen al turista, es, en sus partes laterales y trasera un verdadero monumento a la asquerosidad. Sin aceras, con contenes que rebosan aguas negras que son criaderos de los mosquitos transmisores de dengue, zika y malaria y grandes montañas de basura acumulada en cada metro cuadrado, constituyen el panorama de esa zona.

Villa Consuelo, un centro urbano con gran actividad comercial tiene más del 60 por ciento de sus aceras ocupadas, llenas de mercancías de toda clase, desde muebles, juguetes, velocípedos, neveras y estufas hasta inmensas montañas de envases plásticos y de botellas de vidrio cuya comercialización constituye el modus vivendis de muchos desempleados.

El parque Eugenio María de Hostos estuvo cercado durante más de una década para que, a fin de cuentas, se reinaugurara exactamente igual a como estuvo  desde su fundación.  Una burla. Y a pesar de este panorama desolador, Roberto Salcedo quiere  reelegirse otra vez como Alcalde. ¡Qué ironía!

En el “chin” de tierra que es el Distrito Nacional, el Cabildo capitaleño no ha instalado una biblioteca y las que había cuando Salcedo asumió desaparecieron ante la indiferencia de su gestión hacia las actividades culturales; y también desaparecieron las Escuelas Laborales y las maravillosas exhibiciones de los trabajos que en esos centros hacían  miles de dominicanos humildes.

Pocas obras llaman la atención en los catorce años de Roberto: los parques La Canquiña, Güibia, el Parque Temático y la plaza Juan Barón. Lamentablemente nada ha hecho para resaltar los valores históricos y culturales de la Capital.

La cara de Roberto Salcedo, en ocasión de las venideras elecciones, está hoy en casi  todo el Distrito Nacional. La propaganda inunda, más que otros lugares, los sectores de clase alta y media y gigantescos bajantes con su rostro saturan el área de la avenida Máximo Gómez en la cual se está celebrando el Carnaval de la capital.

Los 14 años de Salcedo pueden resumirse como lo que pudo haber sido y no fue. No hay razones  para confiar.

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