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¡Qué se premie lo bueno, y se castigue lo malo!

FOTO DE ROLANDO FERNANDEZ

Sin importar la actividad en la cual se participe, los que mal procedan tienen que pagar por sus malas acciones; y, ser severamente castigados, para servir de ejemplos, a los fines de que, aquellos que vengan detrás eviten por todos los medios el incurrir en las mismas prácticas deleznables.

Si es que se arriesgan, saben lo que puede ocurrirles; y, no decir, me amonestan por un tiempo, pero después me perdonan, y vuelvo a ser el héroe bien querido, la estrella con todo su “esplendor” de otrora. Lo malo que sea, se pone en el olvido.

Durante los últimos tiempos, en que el pasado deporte,  hoy negocio abierto, denominado baseball, ha venido siendo afectado por una serie de comportamientos indebidos de parte de algunos de sus principales actores, managers o dirigentes, y jugadores de cierto prestigio, algunos personajes ligados a dicha actividad, han estado insistiendo de manera sostenida, para que ciertos infractores de esos puedan ser exaltados al “Salón de la Fama” (Cooperstown),  a nivel de las llamadas Grandes Ligas.

En ese orden, varias son las  voces se han levantado en pos de que se les exonere de culpa, y queden exentos de los castigos hasta ahora impuestos; que se les reconozca, como se les honre, por lo que fueron en el ayer, ¡qué no fue limpio!, quedando todo como si nada pasó.

Pero, ¿debe hacerse? Cualquier pensador independiente, sin fanatismo ni lambedera alguna diría ¡qué no!; que todo aquel que haya metido la pata, por la razón que fuere, en detrimento indudable de la esencia de tal disciplina, que se deje con ella dentro.

Eso,  para no deshonrar a todas aquellas grandes figuras, hombres que siempre han merecido total admiración y respeto, por los comportamientos observados, tanto dentro, profesionalidad innegable, como fuera de los terrenos de juego, y que son los que en realidad merecen ser exaltados a cualquier “Salón de la Fama” de que se trate.

Tal parece ser ocurrió en esta oportunidad, con la persona de Ken Griffey Jr., quien logró una votación record en la historia de dichos reconocimientos públicos, algo que debería poner a reflexionar a muchos de esos, con proclividad a incurrir en las prácticas dolosas de este tipo, a los fines de que traten de emular a los “netos”, como él fue considerado.

Por el contrario, los que hayan burlado la inteligencia de los fanáticos, y de sus compañeros de equipo, recurriendo al uso de sustancias prohibidas para lograr un mayor rendimiento – engañifas – deben sacarlos definitivamente de las boletas de selección; ¡no deben estar más ahí!

Son muchos los en verdad valiosos, que se han visto desfilar por esos escenarios; grandes figuras, valores deportivos que siempre han merecido total admiración y respeto; con los adornos loables de lo que han sido sus vidas a nivel personal. Y claro, amén de los destacados desempeños realizados en el marco de esa actividad.

Para que no se continúe contaminando a los demás jugadores, como burlándose del  fanático pagador del espectáculo, los que  mantienen vivo ese tipo de evento, ¡qué no se borren las improntas negativas acumuladas, por más rendimiento que se pueda lograr a posteriori!

El tratar de que los espectáculos que se disponen en ese ámbito pseudo deportivo ya, no sigan perdiendo parte del prestigio logrado, como ha venido ocurriendo hasta ahora, se reportaría como una actitud procedente. ¡Hágase entonces!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

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