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“El Turno de la JCE”

Daygorod Fabian

Daygorod Fabian

Por: Daygorod Fabián /

Personalmente trato de que mis ideas y pensamientos no sean lábiles a la hora de entrar en terrenos de fragilidad argumental. Para lograr este propósito me empleo a fondo en la lectura y el significado de cada palabra (al estilo filología). Siempre es provechoso, no importando el litoral, analizar los escritos de los anticuarios en diversas áreas del saber, aunque no se esté de acuerdo por completo con lo articulado o escrito.

En este caso sería nodal de mi parte no entender ni estructurar como parte de mis acostumbrados artículos un escrito redactado por el Dr. Santiago Caba, especialista en derecho y renombrado dirigente político de la Provincia de Montecristi. Dicho escrito esgrime lo relacionado al nuevo escándalo que sacude la opinión pública, colindante con la JCE. Lógicamente el ilícito fue efectuado en la gestión de Roberto Rosario. Los famosos escáneres  que manejaron el conteo de los votos; ahora son materia – otra vez-  de argumentaciones generalmente en contra.

Pero resulta todavía más impactante saber que la JCE no fue quien manejo el escrutinio de los sufragios a favor de los distintos candidatos, de los diversos partidos y agrupaciones políticas, sino la empresa Indra Sistemas; lo que coloca entre dicho el papel del órgano – arbitro de los procesos electorales dominicanos. No obstante ese hecho, donde los partidos opositores lograron representatividad no se presenta quejas con respecto al proceso.

A continuación el escrito del Dr. Caba

Ahora tocó a la Junta Central Electoral que sirvió de árbitro el proceso electoral recién pasado, donde resultaron electas las actuales autoridades, ser el foco de atención del nuevo escándalo de corrupción que ocupa la atención del pueblo Dominicano.

Se trata de la inversión hecha por dicha entidad pública para la adquisición de los equipos tecnológicos que servirían para leer y escanear las actas de las diferentes mesas electorales del país, cuyos equipos no pudieron usarse y ahora se informa que éstos no sirvieron, ni sirven, lo que significa que los 40 millones de dólares invertidos fueron una estafa al Estado.

Parece que esos instrumentos inservibles, consideradas herramientas vitales del proceso electoral pasado, fue parte de la estrategia mafiosa que montó la reelección del presidente Danilo Medina que empujara Odebrecht para posteriormente recibir su pago mediante la asignación y sobrevaluaciones de obras del estado dominicano que pagamos todos.

De lo que se trata ahora es saber sí esa maniobra mafiosa fue determinante en los resultados electorales, porque de ser así tenemos autoridades ejerciendo poderes públicos de manera ilegítimas en todos los niveles, obviamente que es cuando se entiende la cantidad de votos que obtuvieron algunos candidatos cuyas actas nunca pudieron cuadrarse y algunas nunca tampoco se conocieron. En fin debieran investigarse estos hechos y sentar procedentes para que nuestra frágil democracia no perezca en manos de un partido creado por el Maestro Bosch.

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